Cada mañana y cada tarde, recuerda que cada respiración y cada instante son una bendición de Dios, agradezcamos a Dios por todo lo que tenemos, ya sea grande o pequeño.
Cada mañana y cada tarde, recuerda que cada respiración y cada instante son una bendición de Dios, agradezcamos a Dios por todo lo que tenemos, ya sea grande o pequeño.