El Corán explica que la relación con Dios es clara y sencilla.
No necesita intermediarios ni rituales complejos.
El ser humano se dirige a Dios directamente en cualquier momento.
Dios es el Creador, y el ser humano es Su siervo que vuelve a Él.
Lo conoce a través de Sus nombres y atributos, y así se acerca a Él.
Lo adora con conciencia y entendimiento, no por imitación ciega.
Confía en Él y le pide guía.
Y siente Su vigilancia y Su misericordia al mismo tiempo.
Es una relación que combina cercanía y humildad.
Y esto la hace una relación verdadera y personal.